jueves, 29 de diciembre de 2016

29/12/16

Yo también quiero correrme en tu cara.


Pero no tienes la destreza
que reza
el volcán entre mis piernas.







miércoles, 21 de diciembre de 2016

22/12/2016


-Cuando me esté muriendo, diré que he vivido de puta madre.
Y que me alegro de haberte conocido.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

14/12/2016

Este licor café y esta conversación de al lado sobre Trainspotting.

-Va de un tío que toma drogas. Es como vivir esos problemas de primera persona.
Yo tenía muchos prejuicios hasta que la probé. Tenía así como mucho miedo a la adicción. A ser drogadicto.

E hizo ese movimiento, de una lengua que se agita y quiere hablar.

Me gusta escuchar conversaciones y escribirlas, como un fotógrafo, robo almas.


martes, 29 de noviembre de 2016

29/11/16

Mujer.
Vas a encontrarte a muchas personas en tu vida, que van a querer castrar tu sexo sangrante,
rabioso y húmedo. De mil formas, no necesariamente físicas. Que también.
Van a extirpar tu derecho a ser un sujeto potente y sexual, independiente.

Te van a acomodar en la pasividad, la espera al afecto, la atención. Para eso vas a ser entrenada, para agradar. Te van a quitar el placer, de por ejemplo, ser una guarra.

Vas a creer que la felicidad está tras la busca y captura de un alter ego, que suele ir pegado al cuerpo de un hombre y a veces la sombra del mismo, entorpece la visión del hombre.
Hombre que tendrá que cargar con el papel de sustento emocional y económico, o al menos uno de los dos. Ese órgano urinario masculino que marcó tu infancia, cuando tus papás te decías que tenías que agacharte y tu compañero hombre zarandeaba su pollita y lanzaba su chorro con gran potencia a ver si la pis rozaba el cielo.

Tu madre. Mujer.
Va a querer convertirte en una abeja reina digna de tu futura colmena y tus futuras hijas, ella y todo el peso de la feminidad que a ella la han convertido en madre, esposa o mujer, a veces las tres, a veces no, caerá sobre ti con una suerte de venganza y de amor, para que no seas una paria, una lumpen, para que seas una extensión de ella y pueda vivir a través de ti. Porque te quiere, porque la han educado así y ella solo quiere lo mejor para ti. Pero mamá no suele saber lo que es mejor para ti.

Espero que mis hijas no me odien.

Hija.
Vas a encontrarte a muchas personas en tu vida, que van a querer castrar tu sexo sangrante, rabioso y húmedo.

domingo, 27 de noviembre de 2016

27/11/16

Hai persoas que chegan xusto
como o soñaches.
E destrózanche a vida
facendo un furado
negro e abismal no peito.

Para que poidas
volver

a nascer.

Estabamos na praia, nun día gris, pero caloroso, na beira do mar
revolcádonos pola area. Pensando que xa ía sendo hora.


Fáltanme horas de lectura
para contar todo

o que vivín.

lunes, 24 de octubre de 2016

25/10/16 00:10

Chovía, era case outono e el estaba case deitado no chan, recén arrolado nos adoquíns mollados de Ferrol.

- Eu mírote… e sei que vas chegar moi lonxe. Pero non tanto como poderías. E sabes por qué? Porque eres muller. 

“A ollada é un instrumento de autoridade, de dominación, e ao obxecto observado, cheo de agoniada vergoña, non lle queda outra que deixarse submeter. (…)  Xa desde os establecementos hegelianos describíase a loita pola violencia da ollada como unha guerra desesperada pola transformación do suxeito e a subxectividade, pola dominación e o sometemento. (…) Através da ollada, o suxeito embora, crea o seu propio ti, o seu non-eu que diría Fitche, a quen nada, nada en absoluto, pode recriminárselle. E como apuntaba Cristina von Braun, ben se podía expor que a diferenza entre o ver e o ser visto se tiña superposto ás diferenzas de xénero, mesmo tal vez usurpándollas. Para a Braun, a masculinidade definíase polo acto de ver, a feminidade por medio do acto de ser vista.”

Extracto de Intensa e quente é a túa humidade azul de Xulio Pardo de Neyra.


Penso que non me quixen decatar antes, pero naquela plácida dor da submisión emocional, había moito de pracer agresivo sexual, unha luita na que o obxecto de desexo non se deixaba alcanzar por completo, esvaecíase. O acto sexual convertíase así, ese breve intre, pode qie pola exaculación precoz ou pode que pola miña necesidade de follalo antes que marchase para sempre. Ese era o secreto do meu devoto amor, a miña urxencia polo seu corpo. Como quen alcanza unha estrela xusto antes de que estale, aferrándose a ela, ardendo, ata consumirse.
Na psicoanálise, a exaculación precoz tamén é unha urxencia sexual. O suxeito masculino realiza o acto sexual inconscientemente baixo a presión da aparición do seu pai a interromper o coito, a quitarle a súa virilidade. Existe un conflicto de virilidade, de poder entre pai e fillo, o pai vese ameazado e o fillo acosado pola sombra do pai. Visto así, funcionábamos bastante compenetrados, cada un coa súa urxencia.
Teño a sorte de ter o clítoris bastante afora e abultado, dame a vantaxe de chegar rápido a certos orgasmos livianos, é moi sensible. Tamén creo que fai que me excite con máis facilidade ou que o note máis, alí bombeando.
Lembro que de pequeña chegueime a asustar, non coñecía para nada a miña vaxina e menos sabía o que era un aquel pequeño capuchón vermello sobresaínte de entre meus labios vaxinais. Cría que o que me asomaba era un pequeño falo, imaxinábao, críame unha especie de hermafrodita, unha evolución do ser humano que podía procrear consigo mesma. Isto traíame outras preocupacións, como se me podía preñar calquera día sen querer ou algo así.


sábado, 22 de octubre de 2016

José era puta

Me dieron las 14:30 mirando pisos en Santiago y ya tenía ganas de tomarme algo. Me senté en una terraza cerca de Plaza Roja y pedí una caña. En la mesa de al lado estaban sentados un hombre calvo y una mujer. Se estaban riendo de algún comentario que hizo el hombre y no recuerdo cómo empecé a participar en la conversación.
José venía de alguna parte de la Costa Mediterránea.
Llevaba una palestina y fumaba un cigarrillo mientras me decía que los hombres eran todos unos cabrones.
Decía que no había visto pollas tan gordas como en Galicia, que aquí se las había comido más grandes que el vaso de tubo de vermouth que tenía entre sus manos.
José tenía cuatro maridos que le compraban cosas y le permitían cenarse un chuletón de 10 euros y me señalaba las bolsas del Gadis bajo su mesa.
Se había gastado 3000 euros en una dentadura blanca y nueva, pero el esmalte del viejo colmillo delataba la vida que había llevado.
José decía que todos los hombres eran unos cabrones. Yo le dije que las mujeres también. Él repuso, las mujeres también,  pero son más guarras en la cama. Los hombres sólo son cabrones.
Un día estaba José en un pub y conoció a un hombre joven, muy guapo, acompañado de su novia.
En el baño, el chaval se metio un tiro de coca, José le dio su tarjeta.
Más tarde el chico guapo del baño dejó a la novia en casa durmiendo y se fue a follar con José.
José afirma lo cabrones que son los hombres y que hay que vivir y dusfrutar, que al final todo da lo mismo, porque vas y te mueres y se acaba todo.

José era puta,

lunes, 22 de febrero de 2016

22 de Octubre del 2016

Vou anotar meus sonos
para regalarchos
mesmo os que non che gustan.

Porque ás veces
parruliño
ámote
ás outras mataríate
ou fuxiría de ti

Para volver
máis nova
máis guapa
máis contenta
e así levarte á festa
que teño na cabeza
e que bailes
ata que me pidas
que che bique os pés.

Curioso el poema que acompaña etsa fotografía. Hace unos meses para mí, esa imagen rezumaba lujuria, una especie de ofrenda de mi propio cuerpo y de mí misma, para otro. Ahora la ofrenda es hacia mí. Ahora veo un cuerpo que se desnuda, un cuerpo que habito.

" -Aún no habitas tu cuerpo
-¿Y dónde estoy?
-Un metro a la izquierda. Siendo infeliz."

Diálogo de Mistress América con el que me sentí identificada. Hay que aprender a habitar el cuerpo.
¿Cuántas mujeres y viven fuera de su propio cuerpo? Desposeídas de sus piernas, sus brazos, su vagina, sus tetas. Somos carne de capital, fuerza de trabajo, esclavas del modelo familiar y al servicio de la castigada y fustigada sexualidad masculina. Sí.
Ahora veo esta fotografía y ya no pienso en nada más que en el acto de desnudarme, de mostrarme, de poseerme y decidir. Me habito. Ya no busco apoyo masculino, para poder validarme o al menos soy consciente de que eso me ocurría y que no era sano, pero por desgracia sí normal. Cuesta decir algo así, pero es bastante común buscar fuera la seguridad. Cuando la seguridad es habitarse a uno mismo, tener presencia y consciencia de cada uno de tus movimientos y ser dueño de tus pensamientos. Decidir mirando por ti, desde dentro hacia fuera y no a la inversa.

Ahora veo esta fotografía y no hay pizca de romance. Sólo de amor propio, de amor a las mujeres y al desnudo, tan natural. Tan prohibido. Tan consumido por otros y negado a nosotras mismas.