sábado, 22 de octubre de 2016

José era puta

Me dieron las 14:30 mirando pisos en Santiago y ya tenía ganas de tomarme algo. Me senté en una terraza cerca de Plaza Roja y pedí una caña. En la mesa de al lado estaban sentados un hombre calvo y una mujer. Se estaban riendo de algún comentario que hizo el hombre y no recuerdo cómo empecé a participar en la conversación.
José venía de alguna parte de la Costa Mediterránea.
Llevaba una palestina y fumaba un cigarrillo mientras me decía que los hombres eran todos unos cabrones.
Decía que no había visto pollas tan gordas como en Galicia, que aquí se las había comido más grandes que el vaso de tubo de vermouth que tenía entre sus manos.
José tenía cuatro maridos que le compraban cosas y le permitían cenarse un chuletón de 10 euros y me señalaba las bolsas del Gadis bajo su mesa.
Se había gastado 3000 euros en una dentadura blanca y nueva, pero el esmalte del viejo colmillo delataba la vida que había llevado.
José decía que todos los hombres eran unos cabrones. Yo le dije que las mujeres también. Él repuso, las mujeres también,  pero son más guarras en la cama. Los hombres sólo son cabrones.
Un día estaba José en un pub y conoció a un hombre joven, muy guapo, acompañado de su novia.
En el baño, el chaval se metio un tiro de coca, José le dio su tarjeta.
Más tarde el chico guapo del baño dejó a la novia en casa durmiendo y se fue a follar con José.
José afirma lo cabrones que son los hombres y que hay que vivir y dusfrutar, que al final todo da lo mismo, porque vas y te mueres y se acaba todo.

José era puta,

No hay comentarios:

Publicar un comentario