lunes, 20 de enero de 2014

Ley de seguridad contra la ciudadanía

Los que la han ayudado a nacer le llaman Ley orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida por los ciudadanos como Ley Antiprotesta y yo creo que podría ponerle otro nombre más, uno más apropiado para este anteproyecto. Sería Ley de Seguridad contra la ciudadanía. Los políticos han encontrado una elegante manera de ponerle nombre al intento legal de amordazar a la sociedad española.
Este anteproyecto que pone como causas para el recorte del derecho a manifestarse públicamente, el cambio en la sociedad, la evolución de Internet y las redes sociales. Asusta, sí. La velocidad con la que se difunde una información, la convocación de una manifestación, la información independiente que circula en Internet y el gran alcance que supone. Internet es un contrapoder a los medios convencionales que dependen de las empresas financieras y de quiénes capitanean el gobierno.  Les asusta y entonces lo utilizan como argumento, que genera comportamientos violentos y antisociales. Lo que genera violencia en los ciudadanos es ver cómo se desploma el estado de bienestar y el abuso y corrupción descarados en este país, mientras el vecino de al lado o uno mismo se ha quedado sin techo.
El mismo anteproyecto lo expresa “ el derecho de manifestación se ha ejercido ampliamente en los dos primeros años de esta Legislatura. Nos encontramos en el momento adecuado para impulsar una Ley que permitirá que queden mejor afianzados los derechos y libertades públicos, garantizando mejor la seguridad ciudadana e impidiendo la aparición de conductas ilegales, violentas y vandálicas”. El derecho de manifestación se va a ver menguado, quieren garantizar una supuesta seguridad pública por encima de un derecho que debería ser de libre ejercicio. No estoy apoyando la violencia a la hora de manifestarse, ni mucho menos, pero veo un abuso de estos  comportamientos anecdóticos en las manifestaciones, hacen de la excepción, la regla.
Seguro que les suena la Ley de Orden Público de 1959, que penaba cualquier manifestación no autorizada o que se saliese fuera de los límites permitidos por la autoridad. Parece una ley lógica, que busca preservar el orden, pero todo texto tiene un contexto, y en el del franquismo esta ley fue un arma de represión.
Tal vez debamos preguntarnos, en qué contexto y con qué aplicación se va a dar esta Ley de Protección de la Seguridad ciudadana. Porque yo creo que se va a volver en contra de nuestro derecho y libertad de expresión más que a favor de nuestra seguridad. La seguridad nos la está quitando el propio estado, privatizando la sanidad y la educación, priva a los pobres de la sociedad el tener salud y derecho a una educación pública e igualitaria básica. Deja a sus ciudadanos sin vivienda, sin un empleo que pueda dar a las familias algo que comer. Una familia de Sevilla muere intoxicada por alimentarse con comida caducada porque no tenían más que llevarse a la boca. Esto está pasando en nuestro país y pretenden que cerremos la boca y no seamos violentos.

Violencia le llamo yo al gobierno que les quita la salud, la vivienda y la seguridad a los ciudadanos y encima les priva del derecho a quejarse y a hacer ver que no somos un rebaño de ovejas asustadas a las que pueden trasquilar y dejar desnudas de derechos y dignidad.

martes, 7 de enero de 2014

Los amores de Platón.

Tus lugares mentales.
Déjame entrar.
Me fascinan tus respuestas, hacen que mi mente me parezca deshabitada.
Esos ojos, qué decir.
Esa voz, suena bien hasta un maldecir.
No es mi estilo ponerme así.
Pero tú, así me pones.
Me dejas hablando con frases cortas.
Hablando sola.
Porque hace meses que no te veo y así no puedes escucharme.
Dónde te metes.
No sé si es amor a ti.
Creo que es más bien, el amor a la idea, que de ti tengo.
Concepto de libertad.
Concepto de dulzura.
Concepto de picardía.
Concepto de estar lejos y calarme; como nadie cerca lo hace.
Tú no me conoces.
Ni yo a ti, pero algo creo adivinar.
No recuerdo tu olor.
Pero me envuelve el recuerdo de tu calor.
Tristes amores que no son y que cuando son, dejan de serlo.
Bonitos amores platónicos, que pierden la esencia cuando dejan de serlo.
Retos que cuando parecen alcanzables.
Dejan de interesarme.
Tal vez mejor así.
Tú. Lejos. Ignorante.

Yo. Fría. Deseante.
Nada.

lunes, 6 de enero de 2014

¡Desnúdate!

Creo que deberíamos perder cosas, a veces es bueno. Por ejemplo el miedo a decir: Soy dueña de mis actos.
 Perdamos el miedo a ser dueños de nuestras decisiones. Sabemos , o al menos intuimos que somos capaces de muchas cosas, pero no nos arriesgamos a parecer estúpidos, maleducados o indiscretos. A algunas les dará miedo brillar, a otros les asusta hacer las cosas distintas. Seguro que muchas veces te hiciste alguna de estas preguntas: ¿Por qué no le he dicho lo que siento? ¿Por qué no me he atrevido a subir a cantar al escenario? ¿Por qué no me habré arriesgado con algo más original? ¿Por qué no le he hablado a ese Adonis que iba en el autobús? Etc.
Sólo hay una solución, es mejor quedar mal que quedarse con las ganas, si no lo pensáis así, puede que os importe demasiado lo que piensen, o lo que digan los demás. Y creo que para alcanzar cierta plenitud con uno mismo, lo primero es desnudarse delante de todos y decir: Aquí estoy yo, no hay nada que esconder, no hay nada que reprimir. ¡Practiquemos un poco de exhibicionismo! Ese placer que sientes cuando te quedas en bragas, o sin ellas delante de la gente. Cuando sueltas por esa boquita todo lo que llevabas callando durante tanto tiempo, si es odio o si es una declaración de amor, si es una verdad o un sentimiento, o una reivindicación de tus derechos.

Muchas veces nos dejamos llevar por el pánico, por la sensación de fatalismo que traen consigo las ideas inciertas. Hacer las cosas distintas, implica nuevos resultados, nuevas situaciones, que quizás no sabremos controlar, no podremos predecir, como no podemos predecir nada aunque nos lo parezca a veces.

¿Crees que eres dueño de tu vida?

¿O dejas que el "destino" la domine por ti?

A veces preferimos sentarnos a esperar y que alguien nos traiga los problemas resueltos y las soluciones bien regurgitadas y preestablecidas.
Deseamos a gritos desesperados que nos gobiernen, es más fácil y da menos miedo creer en cosas que ya están colocadas en el mundo desde los tiempos en los que se escuchaba a sabios, matemáticos y filósofos, que inventan teorías para que otros las desmonten después. Pero parece que hemos perdido las ganas de desmontar lo que nos dan por hecho, con el razonamiento pilar de "porque sí o porque no".

Arriesgar, es una palabra que deberíamos practicar todos. Metámosla en nuestra lista de propósitos del 2014, o mejor no, mejor metámosla en una lista que sí vayamos a cumplir, una de deseos o de cosas que hacer hoy. Mejor déjate de escribir listas y arriésgate. ¿Y si llevo un palo? ¿Y si me equivoco?
Es que de eso va, si no caes, no avanzas. Así que equivócate, porque algún día querrás contarle a tus nietos, todos los errores que has cometido.

Es momento de quitarse la ropa y correr desnudos, enseñándolo todo, sin vergüenza, sin que nada nos frene.