Dímelo tú, este desengaño en la amistad, esta impotencia ante el mareo de la vida, éste orgullo que junto al odio, invaden mis pensamientos y me sumen en la tristeza. Dímelo tú, pero yo creo que a esto le llaman madurar. Si no fuera porque en el camino encontré la magia hubiera querido vivir para siempre en mi mundo, lo cierto es que a veces hago un viaje corto, con billete de ida y vuelta, para simplemente recordar lo que un día fui capaz de imaginar.
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